Historia

Los eventos que llevaron a la creación del Instituto Buck representan uno de los capítulos más divulgados de la filantropía americana. Cuando Beryl Hamilton Buck murió en 1975 dejó la mayoría de su patrimonio (estimado en $11-12 millones de dólares en aquel momento) a la Fundación de San Francisco, destinados para propósitos caritativos en el Condado de Marin. Aunque la Sra. Buck le otorgó una amplia discreción a la Fundación en cuanto a los gastos, repetidamente identificó tres “usos y propósitos” que consideraba particularmente merecedores; uno de ellos era “extender ayuda a los problemas de las personas mayores, no solo a los indigentes sino también a aquellas personas cuyos recursos no les alcanzan para comenzar a proveer un cuidado adecuado.” Cuando se cerró el juicio sucesorio, el valor del fideicomiso Buck había aumentado a $262 millones debido a la venta de Belridge Oil, una compañía estrechamente controlada y dueña de las reservas privadas más grandes del país.

En 1984, la Fundación San Francisco presentó una demanda para terminar con la restricción que la limitaba a beneficiar únicamente al Condado de Marin. En marzo de 1985, ocurrieron dos eventos aislados inspirados en el deseo de la señora Buck de extender ayuda hacia los problemas de las personas mayores y que presagiaron la creación del Instituto Buck. En un discurso al Commonwealth Club, un Supervisor del Condado de Marin propuso resolver la disputa utilizando la mitad del fideicomiso para crear un nuevo centro de investigación en Marin enfocado en la enfermedad de Alzheimer y otras condiciones médicas relacionadas con la edad. Respondiendo a la solicitud del juez encargado de que le fueran entregados los acuerdos de conciliación, el albacea de la señora Buck, John Elliot Cook, propuso la creación de un instituto independiente de investigación sobre el envejecimiento en el Condado de Marin.

En preparación del caso, la abogada del señor Cook - Mary McEachron - solicitó la ayuda del eminente gerontólogo John W. Rowe, MD de la Universidad de Harvard. Esto con el fin de convocar un panel de reconocidos expertos sobre el tema del envejecimiento para que consideraran la viabilidad y el alcance de un centro de esta naturaleza.

El panel de siete miembros recomendó crear un instituto que reuniera a prominentes científicos de diversos campos quienes se enfocarían en la investigación con el mayor potencial de extender los años saludables de vida. Los consultores científicos retaron el nuevo instituto a “convertirse en el preeminente instituto de investigación sobre el envejecimiento, a establecer para sí mismo una reputación nacional y a contribuir significativamente a la reducción de la discapacidad y la dependencia en la vejez.”

El litigio se resolvió en 1986 después de un juicio de seis meses. La Fundación Comunitaria de Marin fue nombrada fiduciaria sucesora de la Fundación de San Francisco y se le encomendó la tarea de seleccionar tres proyectos de gran envergadura que compartirían el 20% del ingreso anual del Fideicomiso Buck. A solicitud del señor Cook, el “Instituto Buck sobre el Envejecimiento” se incorporó en noviembre de 1986. Por casi un año, Mary McEachron trabajó en la movilización del apoyo público para que el Instituto Buck fuera seleccionado como uno de esos proyectos de gran envergadura. En agosto de 1987 – con el respaldo de numerosas organizaciones comunitarias y gubernamentales y miles de individuos – la Corte Superior de Marin seleccionó al Instituto para que recibiera el 15% del ingreso neto del patrimonio de Beryl Buck de forma permanente.

Dos años después, el Instituto Buck compró una parcela de 488 hectáreas sin edificaciones en el Monte Burdell en Novato y seleccionó al reconocido arquitecto I.M. Pei para diseñar sus instalaciones. A pesar de vigorosos esfuerzos por parte de grupos opositores a la investigación con animales, la construcción comenzó en 1996 y el Instituto abrió sus puertas en agosto de 1999.  De esta manera, el Instituto Buck se convirtió en el primer centro de investigación del país en cumplir el reto extendido por el reporte de la Academia Nacional de Ciencias de 1991, el cual emitió un llamado para la creación de al menos diez centros de excelencia enfocados de manera exclusiva a la investigación sobre el envejecimiento.

A lo largo de este periodo, una Junta Consultiva Científica (SAB por sus siglas en inglés) proporcionó orientación en cuanto a la elaboración del plan científico inicial. En 1998, con la recomendación del SAB y después de una búsqueda nacional, Dale E. Bredesen, MD – un  distinguido investigador de la enfermedad de Alzheimer – fue seleccionado como Presidente y Gerente General fundador. Adicionalmente, se reclutaron a los cinco miembros iniciales de la facultad, los primeros de un grupo que hoy en día incluye 17 personas. En junio de 2010, Brian K. Kennedy, PhD – un reconocido especialista en la investigación sobre el envejecimiento en la Universidad de Washington en Seattle – fue nombrado el segundo Presidente y Gerente General del Instituto Buck, después de una extensa búsqueda internacional.

A partir del 30 de junio de 2010, el valor del Fideicomiso Buck había superado los $700 millones de dólares, generando un ingreso anual para el Instituto de aproximadamente $6 millones de dólares.

Para más detalles sobre nuestros logros científicos y crecimiento, visite nuestro cronograma.

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